La obesidad infantil es un problema cada vez más grave

Cerca del veintiocho por ciento de los pequeños españoles presenta obesidad, cifra que transforma a esta enfermedad crónica en la más prevalente en la población infantil, produciendo inconvenientes para la salud del pequeño y el peligro de desarrollar nosologías derivadas a lo largo de la edad adulta.

obseidad infantil

El entorno y la herencia genética desempeñan papeles vitales en el desarrollo de la obesidad. No obstante, y singularmente en los casos de obesidad infantil severa, la genética tiene un peso esencial. A pesar del esmero de los últimos tiempos, los factores genéticos que subyacen en esta enfermedad prosiguen siendo en una gran parte ignotos.

Estudiosos de las universidades Pompeu Fabra y Autónoma de la villa de Madrid (UAM), ha estudiado en 480 pequeños españoles nuevos genes implicados en la obesidad infantil grave. Los resultados se publciaron en la gaceta Plos Genetics.

La mayor parte de las variaciones genéticas detectadas asociadas a la obesidad han sido heredadas por la parte de uno de los progenitores con obesidad más moderada, y seguramente tienen un efecto dominante, aseguran los estudiosos. Señalando además de esto que la combinación de la carga genética con el entorno meridianamente obesogénico que ha surgido en los últimos tiempos con las sociedades industrializadas probablemente explica el hecho de que la enfermedad se expresa de forma más evidente en los hijos que en los progenitores.

¿Por qué se genera el sobrepeso?

Múltiples de los genes descubiertos presentan funciones interrelacionadas con la regulación del hambre, la sensación de saciedad y procesos hormonales. GRIK1 y GRM7 son integrantes de la familia de receptores de glutamato, que tienen múltiples papeles en la fisiología del sistema nervioso, uno de ellos la regulación del cómputo de energía y la ingesta.

En estudios con ratones se ha visto que la ausencia de otro receptor de glutamato de exactamente la misma familia lleva a un descenso notable en el peso. GRPR es el gen que da sitio al receptor de la gastrina, una hormona encargada de facilitar la digestión en el estómago y fomentar la sensación de saciedad.

El mal funcionamiento de este gen puede ocasionar contrariedades para sentirse harto y, en consecuencia, provocar una mayor ingesta de comida. Por otra parte, hay genes relacionados con en el transporte de las hormonas tiroideas. Estas hormonas se han relacionado en numerosas ocasiones con alteraciones de peso, siendo el hipotiroidismo una causa usual de sobrepeso.

Los especialistas han encontrado una variación en el gen NPY en una familia con múltiples casos de obesidad severa en por lo menos 3 generaciones, con los varones presentando además de esto un trastorno de déficit de atención y también hiperactividad (TDAH).

La obesidad es uno de los primordiales problemas médicos pública en los países occidentales. Por esto es de vital relevancia que, aparte de promover los buenos hábitos, estudiemos sus bases genéticas. Solo de esta manera conseguiremos comprender mejor los mecanismos y la susceptibilidad de cada persona, y contribuir a evitarla o bien tratatarla y a frenar el impacto negativo que esta enfermedad ejercita sobre la sociedad, apuntaron los estudiosos.

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